Omaida Melissa García | 637
Morelia, Michoacán.– En el Día Internacional de la Mujer Indígena, la diputada local por Paracho, Eréndira Isauro Hernández, lanzó un mensaje contundente: “Los tiempos han cambiado: nunca más permitamos prácticas misóginas y de segregación que nos quieran marginar de los espacios de decisión, con frases que nos excluyen diciendo, por ejemplo: ‘la política no es para mujeres’”.

El discurso, pronunciado en el Congreso del Estado, buscó reconocer la lucha de las mujeres de pueblos originarios y su papel en la vida pública. Sin embargo, el propio recinto legislativo donde se celebró la conmemoración es, todavía hoy, un espacio donde la violencia política de género se reproduce. La legisladora lo admitió sin rodeos: “Lamentablemente, incluso aquí, en este Congreso, algunos compañeros siguen reproduciéndola”.
Invisibilizadas y discriminadas
Aunque en su mensaje Isauro Hernández destacó avances —como la presencia de mujeres en cargos públicos y la histórica llegada de una presidenta de la República— los datos muestran que el camino hacia la igualdad sigue lleno de obstáculos.


Según el INEGI, en Michoacán viven 79 mil 092 mujeres hablantes de lenguas indígenas, lo que equivale al 3.4% de la población femenina. Muchas de ellas enfrentan condiciones de exclusión severa: 27 mil 778 no tienen acceso a servicios de salud y 13 mil 703 hogares indígenas están encabezados por mujeres, en su mayoría en situación de precariedad laboral.
Uruapan es el municipio con más hogares indígenas liderados por mujeres (1,747), seguido por Chilchota, Tangamandapio, Los Reyes y Paracho. A pesar de que más de 8 mil mujeres indígenas jefas de familia tienen empleo, al menos 5 mil 188 están desocupadas, y la mayoría se dedica al trabajo doméstico no remunerado.
Entre discursos y pendientes
El Congreso celebró la conmemoración destacando la importancia de la lengua, la cultura y la participación política de las mujeres indígenas. No obstante, persiste una brecha entre los reconocimientos en tribuna y las condiciones reales que viven en sus comunidades.


Instituciones como el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) continúan siendo señaladas por omisión: “permiten todavía prácticas que minimizan y desestiman la violencia política en razón de género, elaborando acuerdos a conveniencia y declarándose incompetentes cuando se trata de apoyar a las mujeres”, acusó la legisladora.
La conmemoración de este 5 de septiembre recordó que el Día Internacional de la Mujer Indígena fue instaurado hace 42 años para visibilizar la discriminación y violencia que enfrentan estas mujeres, así como para reivindicar su papel en la preservación cultural. Pero, en Michoacán, esa visibilización aún es frágil y muchas veces se reduce a discursos.
La deuda pendiente
El reconocimiento a las ancestras que dieron su vida por ser escuchadas contrasta con la realidad de hoy: mujeres indígenas que siguen enfrentando pobreza, falta de acceso a la salud y discriminación institucional.
El propio mensaje de la diputada resume esa contradicción: “Estamos demostrando que las mujeres tenemos la misma capacidad que los hombres. No aspiramos a más, solo exigimos respeto y el lugar que nos corresponde”.
En un estado donde la violencia política contra las mujeres no ha desaparecido —y donde los discursos oficiales suelen quedarse cortos frente a los datos— la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena deja claro que la deuda histórica con ellas está lejos de saldarse.




